VIH
martes, 20 de mayo de 2014
lunes, 12 de mayo de 2014
la sarna
LIBROS :
Escabiasis o Sarna - Tratamiento
La Sarna o Escabiosis, reconocida desde la antigüedad como una "plaga" de la especie humana, continúa siendo objeto de estudios y controversias; especialmente en cuanto a su tratamiento.
El fenómeno migratorio a incrementado su incidencia en los países desarrollados. Esto ha permitido una mejor sospecha diagnóstica y un aumento en las campañas de divulgación; especialmente desde que fue propuesto al ácaro como fuente de infección del virus de la IDH, (HIV). Por otra parte en algunos estudios la sobre-infección con cepas de estreptococos ß-hemolíticos es causa de hasta un 13% de nefritis.
Historia
La escabiasis es una enfermedad conocida por la humanidad desde el principio de su historia. Es ampliamente conocida también como sarna, el término tiene una etimología no muy clara; los griegos la llamaron psora (de pso, yo froto); los latinos scabies (de scabere, rascar), mismo término utilizado por los anglosajones; los alemanas le llamaron Krätze; los franceses, gale (1). También se le ha llamado “la comezón de los siete años”, por su aparición cíclica. Para el tratamiento del prurito, Celso utilizaba azufre en base de agua para uso tópico (1).
Durante siglos la escabiasis se atribuyó a una naturaleza humoral conocida quizá por Aristóteles (384-322 a. C.), quien utilizó el término akari, para designar al “ácaro de la madera” (6). A través de la historia hay datos de reportes sobre la escabiasis, así la menciona en un manuscrito árabe el médico Abu el Hasan Ahmed el Tabari, en el año 970 en Tabaristán. En la Edad Media, las mujeres no participaban en la práctica médica fuera del hogar, sin embargo se hace alusión a quien probablemente fue la primera mujer en contacto con la dermatología en el siglo XII, santa Hildegard von Bingen (Baviera), que hizo descripciones acerca de la sarna en su libro Physica, incluyendo el tratamiento con azufre. En el mismo siglo, el médico árabe sevillano Avenzoar (1092-1161), habla del souab o sarna en su libro Taisir elmedaouat oua eltedbir; atribuye la enfermedad a alteraciones humorales, pero hace referencia a la salida de un animalillo de la piel de los pacientes afectados (2).
La invención del microscopio fue determinante en la evolución de la etiología de la sarna. En 1687, Cosimo Giovanni Bonomo, escribió un tratado sobre la sarna donde describe de forma muy aceptable sobre la enfermedad y el agente patógeno, haciendo una descripción del Sarcoptes scabiei en un libro escrito por Francesco Redi titulado Osservazioni intorno a pelliceli del corpo umano. Bonomo menciona que el parásito excavaba túneles, se arrastraba bajo la piel, depositaba huevos y persistía por 2 o 3 días en la ropa, se equivocó en el número de patas, ya que dice tener solamente seis y, en el sitio donde se debe buscar el ácaro, al indicar que se encuentra en las vesículas o pústulas. Sin embargo durante esa época y hasta principios del siglo XIX, los médicos siguieron considerando que la enfermedad era producida por “humores” o “sangre incorrupta” (1,2). Durante muchos años después muchos médicos trataron de demostrar la presencia del ácaro en las lesiones, sin poder hacerlo hasta el 25 de agosto de 1834 cuando un estudiante de medicina, alumno de Alibert, de origen corso, Simon François Renucci, demostró frente a un grupo de sabios en el Hospital Saint Louis de Paris, extrajo el parásito de la piel de varios enfermos. Continuaron los estudios sobre la sarna y el ácaro; en 1844 Ferdinand von Hebra en su obra Ubre die Krätze, llegó a la conclusión de que todo aquel en cuya piel se asienta el ácaro se contagia de sarna, y que el cuadro desaparece cuando se destruyen el ácaro y los huevos (1).
Esta enfermedad ha acompañado al hombre a través de los tiempos. Aún cuando no se había identificado con exactitud cual era el agente causal preciso de la escabiasis, los tratamientos eran múltiples. Algunos métodos utilizados por quienes lo padecían, era la extracción del ácaro que se encontraba en los túneles o surcos, aún cuando éste no se conocía bien; hemos mencionado ya el uso desde el siglo XII, del azufre aplicado sobre las áreas afectadas (2). Durante siglos las flores del género Chrysanthemum fueron utilizadas en Persia para curar la escabiasis, estas flores tienen propiedades insecticidas, sus ingredientes activos se denominan piretrinas. Su producción comercial se realizó por primera vez en Dalmacia (Croacia) en 1840. A partir de la Segunda Guerra Mundial se desarrollaron piretrinas sintéticas en aerosol; la permetrina, una piretrina sintética se aprobó para el tratamiento de la escabiasis en 1989. Día a día se ha tratado de encontrar un tratamiento más efectivo contra el Sarcoptes scabiei y más seguro para el hombre, así hemos llegado hasta los tratamientos sistémicos como el uso de ivermectina, una avermectina inicialmente desarrollada para uso veterinario, pero utilizada con buenos resultados por Macotela y cols. en México desde 1991 (3).
La escabiasis es una enfermedad conocida por la humanidad desde el principio de su historia. Es ampliamente conocida también como sarna, el término tiene una etimología no muy clara; los griegos la llamaron psora (de pso, yo froto); los latinos scabies (de scabere, rascar), mismo término utilizado por los anglosajones; los alemanas le llamaron Krätze; los franceses, gale (1). También se le ha llamado “la comezón de los siete años”, por su aparición cíclica. Para el tratamiento del prurito, Celso utilizaba azufre en base de agua para uso tópico (1).
Durante siglos la escabiasis se atribuyó a una naturaleza humoral conocida quizá por Aristóteles (384-322 a. C.), quien utilizó el término akari, para designar al “ácaro de la madera” (6). A través de la historia hay datos de reportes sobre la escabiasis, así la menciona en un manuscrito árabe el médico Abu el Hasan Ahmed el Tabari, en el año 970 en Tabaristán. En la Edad Media, las mujeres no participaban en la práctica médica fuera del hogar, sin embargo se hace alusión a quien probablemente fue la primera mujer en contacto con la dermatología en el siglo XII, santa Hildegard von Bingen (Baviera), que hizo descripciones acerca de la sarna en su libro Physica, incluyendo el tratamiento con azufre. En el mismo siglo, el médico árabe sevillano Avenzoar (1092-1161), habla del souab o sarna en su libro Taisir elmedaouat oua eltedbir; atribuye la enfermedad a alteraciones humorales, pero hace referencia a la salida de un animalillo de la piel de los pacientes afectados (2).
La invención del microscopio fue determinante en la evolución de la etiología de la sarna. En 1687, Cosimo Giovanni Bonomo, escribió un tratado sobre la sarna donde describe de forma muy aceptable sobre la enfermedad y el agente patógeno, haciendo una descripción del Sarcoptes scabiei en un libro escrito por Francesco Redi titulado Osservazioni intorno a pelliceli del corpo umano. Bonomo menciona que el parásito excavaba túneles, se arrastraba bajo la piel, depositaba huevos y persistía por 2 o 3 días en la ropa, se equivocó en el número de patas, ya que dice tener solamente seis y, en el sitio donde se debe buscar el ácaro, al indicar que se encuentra en las vesículas o pústulas. Sin embargo durante esa época y hasta principios del siglo XIX, los médicos siguieron considerando que la enfermedad era producida por “humores” o “sangre incorrupta” (1,2). Durante muchos años después muchos médicos trataron de demostrar la presencia del ácaro en las lesiones, sin poder hacerlo hasta el 25 de agosto de 1834 cuando un estudiante de medicina, alumno de Alibert, de origen corso, Simon François Renucci, demostró frente a un grupo de sabios en el Hospital Saint Louis de Paris, extrajo el parásito de la piel de varios enfermos. Continuaron los estudios sobre la sarna y el ácaro; en 1844 Ferdinand von Hebra en su obra Ubre die Krätze, llegó a la conclusión de que todo aquel en cuya piel se asienta el ácaro se contagia de sarna, y que el cuadro desaparece cuando se destruyen el ácaro y los huevos (1).
Esta enfermedad ha acompañado al hombre a través de los tiempos. Aún cuando no se había identificado con exactitud cual era el agente causal preciso de la escabiasis, los tratamientos eran múltiples. Algunos métodos utilizados por quienes lo padecían, era la extracción del ácaro que se encontraba en los túneles o surcos, aún cuando éste no se conocía bien; hemos mencionado ya el uso desde el siglo XII, del azufre aplicado sobre las áreas afectadas (2). Durante siglos las flores del género Chrysanthemum fueron utilizadas en Persia para curar la escabiasis, estas flores tienen propiedades insecticidas, sus ingredientes activos se denominan piretrinas. Su producción comercial se realizó por primera vez en Dalmacia (Croacia) en 1840. A partir de la Segunda Guerra Mundial se desarrollaron piretrinas sintéticas en aerosol; la permetrina, una piretrina sintética se aprobó para el tratamiento de la escabiasis en 1989. Día a día se ha tratado de encontrar un tratamiento más efectivo contra el Sarcoptes scabiei y más seguro para el hombre, así hemos llegado hasta los tratamientos sistémicos como el uso de ivermectina, una avermectina inicialmente desarrollada para uso veterinario, pero utilizada con buenos resultados por Macotela y cols. en México desde 1991 (3).
La relación ácaro-enfermedad es mérito de un estudiante de medicina, Simon François Renucci. El Sarcoptes scabiei var. hominis es especie-específico, no pudiendo reproducir su ciclo en otra especie. No obstante, es posible que pueda permanecer cierto tiempo en perros u otras mascotas y retornar al humano. Encuentra a su huésped por los cambios en los gradientes de temperatura y el olor.
¿Cómo se reconocen entre sí los ácaros? Se considera que es por producto de feromonas y tal vez en menor grado por la guanina u otros derivados presentes en los escíbalos.
¿Cómo se reconocen entre sí los ácaros? Se considera que es por producto de feromonas y tal vez en menor grado por la guanina u otros derivados presentes en los escíbalos.
Epidemiología
La escabiasis tiene una distribución mundial, afecta a personas de todas las razas, edades , sexo y de todos los niveles socioeconómicos. Se reportan aproximadamente 300 millones de casos de escabiasis a nivel mundial cada año. En un estudio epidemiológico en el Reino Unido, la escabiasis se presentó con mayor prevalencia en áreas urbanas y en mujeres y niños y más comúnmente en invierno que en verano. En países desarrollados se puede presentar en forma epidémica en hospitales, guarderías e internados. En países en vías de desarrollo, es endémico, con una prevalecia del 20 hasta el 100%, en algunas áreas de Sudamérica, América Central y la India, la infestación en los niños puede llegar al 100% (4)
Durante la Primera y Segunda Guerras Mundiales, la escabiasis se presentó en epidemias de carácter cíclico en los países desarrollados, posteriormente hubo una disminución importante hasta su virtual desaparición para resurgir a finales de 1960. En 1971, Orkin describe que las epidemias se presentan en forma cíclica con una duración de 15 años entre el final de una y el inicio de la siguiente.
En el transcurso de los últimos 20 años, el número de pacientes con escabiasis se ha incrementado. Algunos de los sitios con mayor problema son las casas hogar o cualquier sitio de albergue y los factores de riesgo para que ésto ocurra incluye: la antigüedad de la institución (más de 30 años), el tamaño y capacidad (más de 120 camas) y la relación entre el número de camas y trabajadores de salud (más de 10:1).
La escabiasis tiene una distribución mundial, afecta a personas de todas las razas, edades , sexo y de todos los niveles socioeconómicos. Se reportan aproximadamente 300 millones de casos de escabiasis a nivel mundial cada año. En un estudio epidemiológico en el Reino Unido, la escabiasis se presentó con mayor prevalencia en áreas urbanas y en mujeres y niños y más comúnmente en invierno que en verano. En países desarrollados se puede presentar en forma epidémica en hospitales, guarderías e internados. En países en vías de desarrollo, es endémico, con una prevalecia del 20 hasta el 100%, en algunas áreas de Sudamérica, América Central y la India, la infestación en los niños puede llegar al 100% (4)
Durante la Primera y Segunda Guerras Mundiales, la escabiasis se presentó en epidemias de carácter cíclico en los países desarrollados, posteriormente hubo una disminución importante hasta su virtual desaparición para resurgir a finales de 1960. En 1971, Orkin describe que las epidemias se presentan en forma cíclica con una duración de 15 años entre el final de una y el inicio de la siguiente.
En el transcurso de los últimos 20 años, el número de pacientes con escabiasis se ha incrementado. Algunos de los sitios con mayor problema son las casas hogar o cualquier sitio de albergue y los factores de riesgo para que ésto ocurra incluye: la antigüedad de la institución (más de 30 años), el tamaño y capacidad (más de 120 camas) y la relación entre el número de camas y trabajadores de salud (más de 10:1).
Etiología y Transmisión
La escabiasis en humanos es causada por el Sarcoptes scabiei variedad hominis, perteneciente al phyllum Artropoda, clase Arácnida y del orden Acarina. El Sarcoptes scabiei, es un parásito humano obligado, que realiza completamente su ciclo de vida en el hombre. Machos y hembras se aparean en la superficie de la piel, la hembra perfora el estrato córneo de la epidermis, depositando sus huevos conforme penetra; el macho muere después del apareamiento. Las hembras hacen sus madrigueras en la piel, cada una deposita de 10 a 25 huevos, aunque hay autores que refieren pueden ser de 40 a 50. Tres días después los huevos eclosionan, las larvas migran a la superficie de la piel y pasan a estado adulto en 14 a 17 días para repetir el ciclo (2).
La escabiasis en humanos es causada por el Sarcoptes scabiei variedad hominis, perteneciente al phyllum Artropoda, clase Arácnida y del orden Acarina. El Sarcoptes scabiei, es un parásito humano obligado, que realiza completamente su ciclo de vida en el hombre. Machos y hembras se aparean en la superficie de la piel, la hembra perfora el estrato córneo de la epidermis, depositando sus huevos conforme penetra; el macho muere después del apareamiento. Las hembras hacen sus madrigueras en la piel, cada una deposita de 10 a 25 huevos, aunque hay autores que refieren pueden ser de 40 a 50. Tres días después los huevos eclosionan, las larvas migran a la superficie de la piel y pasan a estado adulto en 14 a 17 días para repetir el ciclo (2).
Bibliografía
1 - Galvañ JI. Historia de la sarna. Piel 2004;19(10):533-537.
2 - Díaz RM, Vidaurrázaga C. Historia del ácaro de la sarna. Piel 2003;18(9):471-473
3.- 7 - Macotela-Ruíz E, Peña-González G. Tratamiento de la escabiasis con ivermectina por vía oral. Gac Méd Mé 1993;129(3):201-205.
4.- Molinaro M J., Schwartz R A, Janniger C. K. Scabies. Cutis 1995;56:317-321.
5 - Arenas R. Dermatología, Atlas, Diagnóstico y Tratamiento. Ed. McGraw-Hill. 3a ed. México. 2004, pg. 447-451.
6.- Flinders DC, De Schweinitz P. Pediculosis and Scabies. Am Fam Physicians 2004;69(2):341-348.
7.- Rodríguez ME, Arteaga E. Reemergencia de la sarna noruega en nuestro medio. Rev Cubana Med Trop 1997;49(2):145-147.
8.- Macotela-Ruiz E, Mendez C, Nochebuena E. Tratamiento de escabiasis con ivermectina por vía oral en una comunidad rural cerrada. Implicaciones epidemiológicas. Dermatología Rev Mex 1996;40(3):179-184
9.- Morales C., Rodríguez M., Arenas R. Ivermectina. Revisión de su uso en escabiasis y pediculosis. Dermatología Rev Mex 2002; 46(6):268-272.
10,- Arenas R, Ruiz Esmenjaud J, Morales CE, et al. Ivermectina oral: cinco años de experiencia. Presentación de 34 parasitosis cutáneas: escabiosis, sarna costrosa, larva migrans, gnathostomiasis, pediculosis y demodecidosis. DCMQ 2003;1(1):20-29.
11.- Victoria J. Uso de ivermectina en niños. Dermatol Pediatr Lat 2003;1(1):61-65.
2 - Díaz RM, Vidaurrázaga C. Historia del ácaro de la sarna. Piel 2003;18(9):471-473
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9.- Morales C., Rodríguez M., Arenas R. Ivermectina. Revisión de su uso en escabiasis y pediculosis. Dermatología Rev Mex 2002; 46(6):268-272.
10,- Arenas R, Ruiz Esmenjaud J, Morales CE, et al. Ivermectina oral: cinco años de experiencia. Presentación de 34 parasitosis cutáneas: escabiosis, sarna costrosa, larva migrans, gnathostomiasis, pediculosis y demodecidosis. DCMQ 2003;1(1):20-29.
11.- Victoria J. Uso de ivermectina en niños. Dermatol Pediatr Lat 2003;1(1):61-65.
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http://www.ipiel.com/libro/capitulo.asp?ID=15&P=1&valor=
Definición
La escabiasis es una enfermedad de la piel intensamente pruriginosa y altamente contagiosa para el humano, es causada por el ácaro Sarcoptes scabiei var. hominis. Tiende a ser generalizada, con predominio en pliegues y genitales; se caracteriza por pápulas, costras hemáticas, pequeñas vesículas y túneles. El diagnóstico puede ser difícil y debe ser considerado en pacientes de cualquier edad con prurito generalizado y persistente (1,2). Historia La escabiasis es una enfermedad conocida por la humanidad desde el principio de su historia. Es ampliamente conocida también como sarna, el término tiene una etimología no muy clara; los griegos la llamaron psora (de pso, yo froto); los latinos scabies (de scabere, rascar), mismo término utilizado por los anglosajones; los alemanas le llamaron Krätze; los franceses, gale (3). También se le ha llamado “la comezón de los siete años”, por su aparición cíclica (4). Para el tratamiento del prurito, Celso utilizaba azufre en base de agua para uso tópico (3,5). Durante siglos la escabiasis se atribuyó a una naturaleza humoral conocida quizá por Aristóteles (384-322 a. C.), quien utilizó el término akari, para designar al “ácaro de la madera” (6). A través de la historia hay datos de reportes sobre la escabiasis, así la menciona en un manuscrito árabe el médico Abu el Hasan Ahmed el Tabari, en el año 970 en Tabaristán. En la Edad Media, las mujeres no participaban en la práctica médica fuera del hogar, sin embargo se hace alusión a quien probablemente fue la primera mujer en contacto con la dermatología en el siglo XII, santa Hildegard von Bingen (Baviera), que hizo descripciones acerca de la sarna en su libroPhysica, incluyendo el tratamiento con azufre. En el mismo siglo, el médico árabe sevillano Avenzoar (1092-1161), habla del souab o sarna en su libro Taisir elmedaouat oua eltedbir; atribuye la enfermedad a alteraciones humorales, pero hace referencia a la salida de un animalillo de la piel de los pacientes afectados (6). La invención del microscopio fue determinante en la evolución de la etiología de la sarna. En 1687, Cosimo Giovanni Bonomo, escribió un tratado sobre la sarna donde describe de forma muy aceptable sobre la enfermedad y el agente patógeno, haciendo una descripción del Sarcoptes scabiei en un libro escrito por Francesco Redi tituladoOsservazioni intorno a pelliceli del corpo umano. Bonomo menciona que el parásito excavaba túneles, se arrastraba bajo la piel, depositaba huevos y persistía por 2 o 3 días en la ropa, se equivocó en el número de patas, ya que dice tener solamente seis y, en el sitio donde se debe buscar el ácaro, al indicar que se encuentra en las vesículas o pústulas. Sin embargo durante esa época y hasta principios del siglo XIX, los médicos siguieron considerando que la enfermedad era producida por “humores” o “sangre incorrupta” (3,6). Durante muchos años después muchos médicos trataron de demostrar la presencia del ácaro en las lesiones, sin poder hacerlo hasta el 25 de agosto de 1834 cuando un estudiante de medicina, alumno de Alibert, de origen corso, Simon François Renucci, demostró frente a un grupo de sabios en el Hospital Saint Louis de Paris, extrajo el parásito de la piel de varios enfermos. Continuaron los estudios sobre la sarna y el ácaro; en 1844 Ferdinand von Hebra en su obra Ubre die Krätze, llegó a la conclusión de que todo aquel en cuya piel se asienta el ácaro se contagia de sarna, y que el cuadro desaparece cuando se destruyen el ácaro y los huevos (3). Esta enfermedad ha acompañado al hombre a través de los tiempos. Aún cuando no se había identificado con exactitud cual era el agente causal preciso de la escabiasis, los tratamientos eran múltiples. Algunos métodos utilizados por quienes lo padecían, era la extracción del ácaro que se encontraba en los túneles o surcos, aún cuando éste no se conocía bien; hemos mencionado ya el uso desde el siglo XII, del azufre aplicado sobre las áreas afectadas (3). Durante siglos las flores del género Chrysanthemum fueron utilizadas en Persia para curar la escabiasis, estas flores tienen propiedades insecticidas, sus ingredientes activos se denominan piretrinas. Su producción comercial se realizó por primera vez en Dalmacia (Croacia) en 1840. A partir de la Segunda Guerra Mundial se desarrollaron piretrinas sintéticas en aerosol; la permetrina, una piretrina sintética se aprobó para el tratamiento de la escabiasis en 1989(2). Día a día se ha tratado de encontrar un tratamiento más efectivo contra elSarcoptes scabiei y más seguro para el hombre, así hemos llegado hasta los tratamientos sistémicos como el uso de ivermectina, una avermectina inicialmente desarrollada para uso veterinario, pero utilizada con buenos resultados por Macotela y cols. en México desde 1991 (7). Epidemiología La escabiasis tiene una distribución mundial, afecta a personas de todas las razas, de cualquier edad, ambos sexos y de todos los niveles socioeconómicos. Se reportan aproximadamente 300 millones de casos de escabiasis a nivel mundial cada año (5,8). En un estudio epidemiológico en el Reino Unido, la escabiasis se presentó con mayor prevalencia en áreas urbanas y en mujeres y niños y más comúnmente en invierno que en verano (8). En países desarrollados se puede presentar en forma epidémica en hospitales, guarderías e internados (5). En países en vías de desarrollo, es endémico, con una prevalecia del 20 hasta el 100%, en algunas áreas de Sudamérica, América Central y la India, la infestación en los niños puede llegar al 100% (2,5). En Brasil se reportó el resurgimiento de la enfermedad desde la década de 1970, con una incidencia en 1998 del 11.5% (9). Durante la Primera y Segunda Guerras Mundiales, la escabiasis se presentó en epidemias de carácter cíclico en los países desarrollados, posteriormente hubo una disminución importante hasta su virtual desaparición para resurgir a finales de 1960. En 1971, Orkin describe que las epidemias se presentan en forma cíclica con una duración de 15 años entre el final de una y el inicio de la siguiente (9). En el transcurso de los últimos 20 años, el número de pacientes con escabiasis se ha incrementado. Algunos de los sitios con mayor problema son las casas hogar o cualquier sitio de albergue y los factores de riesgo para que ésto ocurra incluye: la antigüedad de la institución (más de 30 años), el tamaño y capacidad (más de 120 camas) y la relación entre el número de camas y trabajadores de salud (más de 10:1) (10). Etiología y Transmisión La escabiasis en humanos es causada por el Sarcoptes scabieivariedad hominis, perteneciente al phyllum Artropoda, clase Arácnida y del orden Acarina (9). El Sarcoptes scabiei, es un parásito humano obligado, que realiza completamente su ciclo de vida en el hombre. Machos y hembras se aparean en la superficie de la piel, la hembra perfora el estrato córneo de la epidermis, depositando sus huevos conforme penetra; el macho muere después del apareamiento. Las hembras hacen sus madrigueras en la piel, cada una deposita de 10 a 25 huevos, aunque hay autores que refieren pueden ser de 40 a 50. Tres días después los huevos eclosionan, las larvas migran a la superficie de la piel y pasan a estado adulto en 14 a 17 días para repetir el ciclo (2,11,12) (Fig. 1-2). ![]() ![]() Las hembras miden 300 a 500 µm, dos veces más que los machos (2,5). El ácaro tiene cuatro pares de patas muy cortas, dos pares al frente del cuerpo y dos atrás, también tiene espículas sobre su dorso (Fig. 3). La hembra utiliza sus mandíbulas y las pinzas cortantes en sus patas para hacer su madriguera y succiona los fluidos del tejido para su alimentación (2). Los pacientes con escabiasis pueden albergar de 10 a 15 hembras adultas vivas. Estos parásitos sobreviven cerca de 30 días en el humano y hasta 3 a 4 días fuera del hospedero (2,4,8). Un paciente inmunocompetente puede albergar de 3 a 50 ácaros en un mismo tiempo (4) y un paciente con escabiasis costrosa (sarna noruega) de cientos a miles de ellos (2). ![]() La escabiasis humana es transmitida la mayoría de las veces por contacto personal o por contacto sexual con una persona infectada y, mucho menos comúnmente, por contacto con fómites, ya que como se mencionó el ácaro puede sobrevivir dos o tres días en objetos inanimados. El ácaro carece además de la capacidad de saltar o volar, tiene movimientos lentos avanzando 2.5 cm por minuto sobre piel cálida (8). La transmisión ocurre comúnmente en el hogar, donde una persona puede infectar a varias más, también es más frecuente en instituciones hospitalarias, guarderías y demás sujetas a hacinamiento (2,8). El periodo de incubación es de dos semanas o más y en caso de reinfestación, los síntomas pueden desarrollarse en 1-4 días (10). Sarcoptes scabiei var. hominis es huésped-específico para los humanos, pero el hombre puede adquirir escabiasis animal. Existen otras muchas variedades de Sarcoptes scabiei como la ver. canis (perros), var. caprae (cabras), var. ovis (borregos), etc (13). La escabiasis animal es transmitida principalmente por los perros y con menor frecuencia por gatos, aves, caballos y otros animales domésticos. Cuando hay exposición a animales infestados, el humano puede presentar una erupción papular o pápulovesicular pruriginosa transitoria, que afecta principalmente áreas expuestas o áreas de contacto como el tronco, los brazos y el abdomen. No se observan túneles. El ácaro en el humano no completa su ciclo de vida, por lo que la evolución es muy corta. Si el paciente con escabiasis animal se separa del animal infestado, la erupción tiende a resolverse en corto tiempo (2,1). |
INTRODUCCIÓN
La sarna es una enfermedad parasitaria de la piel producida por un ácaro de la familia Sarcoptidae, el Sarcoptes scabiei var. hominis, conocido vulgarmente como «arador de la sarna».
Los sarcóptidos son ácaros de pequeño tamaño, cuerpo oval aplanado dorsoventralmente con cuatro pares
de patas muy cortas dotadas de uñas o carúnculos. La
hembra mide 0,3-04 mm y el macho es algo menor
(0,2 mm).
Penetran en la piel labrando un surco en el estrato
córneo. La cópula tiene lugar en el surco; tras la cópula
el macho muere y la hembra profundiza el surco iniciando la puesta de huevos con una frecuencia de dos a
tres diarios durante el curso de su vida (cuatro a cinco
semanas). De los huevos salen las larvas a los tres a
cuatro días que alcanzan el estado adulto tras sucesivas
mudas a los 14 a 17 días (1).
La media de ácaros en un paciente adulto afectado de
sarna común es de 10-12 hembras. En el caso de la sarna
noruega pueden estar presentes millones de ácaros (2).
El parásito depende del huésped para vivir y fuera de
la piel sólo puede sobrevivir dos a tres días.
El reservorio es el hombre, aunque existen distintas
especies de Sarcoptes procedentes de los animales que
pueden vivir en la piel del hombre pero sin reproducirse
en él.
Esta parasitosis afecta a cualquier edad y clase socioeconómica. Los más afectados suelen ser adultos jóvenes y sobre todo niños menores de dos años. La incidencia de sexos es muy similar y no existen diferencias
raciales significativas
MANIFESTACIONES CLÍNICAS
En pacientes sin exposición previa, el período de incubación es de tres a seis semanas. En la infección secundaria, los síntomas pueden aparecer al cabo de uno a
cuatro días.
El prurito es el síntoma principal y en algunas ocasiones es la manifestación más clara de la infestación.
Aparece aproximadamente un mes después de la infestación; en este período de tiempo, el paciente se sensibiliza al ácaro y a sus productos. En caso de reinfestación
secundaria, el prurito empieza precozmente, a las 24 horas por estar el paciente previamente sensibilizado.
Inicialmente se manifiesta donde se localizan los tú-
neles subcutáneos elaborados por el parásito y posteriormente se generaliza. Empeora por la noche o al mover la ropa de cama ya que el ácaro presenta mayor actividad con el calor.
La aparición de prurito en varios miembros de una
familia o convivientes es muy indicativo de la enferme -
dad (1, 2).
La erupción de la sarna es variable y depende del
grado de infestación, higiene personal, capacidad del
paciente, evolución de la enfermedad, duración y tipo
de tratamiento empleado (2).
Las lesiones que caracterizan a la sarna se dividen en
lesiones primarias y secundarias.
Dentro de las lesiones primarias, los surcos se consideran patognomónicos de la infestación.
Son elevaciones grisáceas de 5-15mm de longitud
ondulantes que terminan en una vesícula (eminencia
acarina) donde anida el ácaro hembra. Su número es variable y en pacientes con buena higiene personal pueden ser escasos y difíciles de ver.
El ácaro se localiza preferentemente en zonas de la
piel con pocos folículos pilosebáceos. Las localizaciones más frecuentes son: cara anterior de las muñecas,
flexura antecubital y pliegues interdigitales. Aproximadamente el 85% de los pacientes presentan surcos en las manos. Otros lugares de afectación son codos (40%),
pies y tobillos (37%), pene y escroto (36%), nalgas
(16%) y axilas (15%). En la mujer también se pueden
encontrar en las areolas mamarias y región periareolar.
La cabeza y cuello no se ven afectados.
En lactantes y niños, debido a la delgada capa córnea
existente en la epidermis, se pueden localizar en las palmas de las manos, plantas de los pies, cabeza y cuello.
Las lesiones secundarias aparecen como consecuencia de la sensibilización, rascado o infecciones sobrea-
ñadidas. A menudo, predominan en el cuadro clínico.
Las más frecuentes son las vesículas y pápulas que
se desarrollan en gran número. Son de tamaño de una
cabeza de alfiler y suelen aparecer principalmente en el
abdomen, muslos y nalgas.
También pueden aparecer nódulos inflamatorios
de color marrón rojizo, indolentes de uno a dos cm de
diámetro, localizados en genitales, pliegues axilares e
inguinales, parte superior de la espalda y en los niños
en el borde lateral del pie. Pueden persistir durante
meses o un año después del tratamiento, requiriendo
en algunos casos de técnicas quirúrgicas para su eliminación.
La sensibilización de la piel y el rascado puede producir eczema, excoriaciones y pústulas que pueden ser
la puerta de entrada de cepas de Staphylococcus y
Streptococcus produciendo impétigo, foliculitis, forunculosis y otras enfermedades dermatológicas. Se han
descrito casos de glomerulonefritis en regiones tropicales y subtropicales producidas por cepas nefrotóxicas de
Streptococcus beta-hemolítico que crecen de forma secundaria en estas lesiones (1, 2).
Algunos pacientes presentan escarofobia. En estos
pacientes persiste durante un tiempo la idea de que continúan presentando la infestación y siguen de forma repetida una serie de tratamientos que producen irritación
cutánea (1).
Existen dos variedades de sarna que merecen atención especial por sus especiales características clínicas
y formas de manifestación
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lunes, 21 de abril de 2014
enfermedades de la piel , la sarna
Se llama sarna o escabiosis a una enfermedad de la pielproducida
por un ácaro (Sarcoptes scabei) que se puede
contagiar con facilidad. Aunque a día de hoy es más difícil encontrar casos de
sarna, es todavía una enfermedad bastante común en cualquier parte del mundo.
Afecta a todo tipo de personas independientemente del sexo o la raza. Lo
habitual es que surjan pequeñas epidemias dentro de una misma familia, y en
residencias de ancianos o estudiantes, ya que el ácaro se transmite por
contacto directo con una persona infectada.
La escabiosis es una enfermedad que no conoce fronteras. En
Europa, el 1% de la población puede llegar a padecer sarna alguna vez en su
vida. En Latinoamérica la sarna tiene una frecuencia similar, entre el 1-5%,
pero los brotes epidémicos suceden con más frecuencia, sobre todo en Chile y
Argentina. El porcentaje aumenta entre las personas más ancianas, llegando
hasta un 15% en algunos países, sobre todo si sufren otras enfermedades al
mismo tiempo. No hay diferencias entre estratos sociales; es decir, tanto las
personas con un nivel económico bajo, como aquellas que tienen un alto nivel
económico, sufren la sarna con la misma frecuencia.
martes, 8 de abril de 2014
sífilis
SÍFILIS
Puedes haber oído hablar de la sífilis, pero la
mayoría de las personas no saben con certeza qué es. La sífilis es una
enfermedad de transmisión sexual causada por un tipo de bacteria.
¿Cuáles
son los síntomas de la sífilis?
En cada etapa los síntomas
varían, pero los síntomas de la sífilis no siempre se presentan en el mismo
orden.
Primera etapa: Aparece una llaga no dolorosa o una úlcera abierta
segunda etapa: A menudo aparecen otros síntomas entre las
tres y seis semanas posteriores a la
aparición de los chancros.
Tercera etapa: Una de cada tres personas que tienen sífilis
no tratada sufre lesiones graves en el sistema nervioso, el corazón, el cerebro
u otros órganos.
¿Cómo se diagnostica la sífilis?
La sífilis se conoce como "la gran simuladora." Esto se
debe a que muchos de los síntomas de la sífilis son los mismos que se advierten
en otras enfermedades. Por lo tanto, hace falta realizar análisis de
laboratorio para diagnosticarla.
¿Cómo se puede prevenir la sífilis?
El uso constante y
correcto de condones de látex puede reducir el riesgo de sífilis cuando la
úlcera o el sitio de posible exposición está cubierto, aunque es mejor
abstenerse de tener relaciones sexuales cuando una úlcera esté presente en el
área genital, anal u oral. El contacto con una úlcera fuera del área cubierta
por el condón de látex puede aún causar infección.
¿Cómo se trata la sífilis?
Ningún remedio casero ni
de venta sin receta médica cura la sífilis, sin embargo, esta afección es fácil
de curar con los antibióticos adecuados que recete un médico. El tratamiento.
HEPATITIS
HEPATITIS :
SÍNTOMAS DE HEPATITIS
PREVENCIÓN
Para evitar el contagio de la hepatitis B, existen dos posibilidades, igual que sucede con
la hepatitis A: las vacunas (inyecciones) y los cuidados personales.
DIAGNÓSTICOS
La hepatitis es la
inflamación del hígado provocada por infección de un virus, y más raramente por
intoxicación. El síntoma principal es la ictericia (coloración amarilla de la
piel). Como consecuencia de la inflamación, se bloquea el paso de la bilis que
produce el hígado al descomponer la grasa, y se altera la función del hígado.
Cuando una persona contrae hepatitis, el hígado se inflama y deja de funcionar
correctamente.
SÍNTOMAS DE HEPATITIS
Los síntomas de la enfermedad son
comunes a las formas de hepatitis A, B y C
Síntomas habituales
·
Cansancio
·
Náuseas
·
Fiebre
·
Pérdida del apetito
·
Dolor de estómago
PREVENCIÓN
Para evitar el contagio de la hepatitis B, existen dos posibilidades, igual que sucede con
la hepatitis A: las vacunas (inyecciones) y los cuidados personales.
DIAGNÓSTICOS
Para comprobar si alguien padece
o no hepatitis el médico puede realizar dos tipos de pruebas:
- Análisis de sangre, o
hematológico (se extrae sangre con una jeringuilla)
- Mediante biopsia, una prueba
sencilla que consiste en extraer un pequeño pedazo de hígado, para analizar los
tejidos al microscopio y comprobar si están o no dañados.
Otros exámenes de sangre,
tales como los de la función hepática, o los enzimogramas hepáticos, pueden
sugerir un daño hepático que puede ser causado por algún virus de la hepatitis.
La biopsia de hígado, y la laparoscopia sirven para determinar con certeza el
grado de daño hepático en el individuo que es positivo para anticuerpos de la
hepatitis.
TRATAMIENTOS
A la mayoría de personas que contraen la hepatitis A se recuperan por sí
solas en pocas semanas. No obstante, es muy importante seguir algunas
indicaciones:
·
Guardar cama durante varios días, o semanas según el estado general de la
persona;
·
Seguir una dieta rica en proteínas y pobre en grasas (para hacer descender
el nivel de transaminasas en sangre);
No tomar bebidas alcohólica
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