La hepatitis es la
inflamación del hígado provocada por infección de un virus, y más raramente por
intoxicación. El síntoma principal es la ictericia (coloración amarilla de la
piel). Como consecuencia de la inflamación, se bloquea el paso de la bilis que
produce el hígado al descomponer la grasa, y se altera la función del hígado.
Cuando una persona contrae hepatitis, el hígado se inflama y deja de funcionar
correctamente.
SÍNTOMAS DE HEPATITIS
Los síntomas de la enfermedad son
comunes a las formas de hepatitis A, B y C
Síntomas habituales
·
Cansancio
·
Náuseas
·
Fiebre
·
Pérdida del apetito
·
Dolor de estómago
PREVENCIÓN
Para evitar el contagio de la hepatitis B, existen dos posibilidades, igual que sucede con
la hepatitis A: las vacunas (inyecciones) y los cuidados personales.
DIAGNÓSTICOS
Para comprobar si alguien padece
o no hepatitis el médico puede realizar dos tipos de pruebas:
- Análisis de sangre, o
hematológico (se extrae sangre con una jeringuilla)
- Mediante biopsia, una prueba
sencilla que consiste en extraer un pequeño pedazo de hígado, para analizar los
tejidos al microscopio y comprobar si están o no dañados.
Otros exámenes de sangre,
tales como los de la función hepática, o los enzimogramas hepáticos, pueden
sugerir un daño hepático que puede ser causado por algún virus de la hepatitis.
La biopsia de hígado, y la laparoscopia sirven para determinar con certeza el
grado de daño hepático en el individuo que es positivo para anticuerpos de la
hepatitis.
TRATAMIENTOS
A la mayoría de personas que contraen la hepatitis A se recuperan por sí
solas en pocas semanas. No obstante, es muy importante seguir algunas
indicaciones:
·
Guardar cama durante varios días, o semanas según el estado general de la
persona;
·
Seguir una dieta rica en proteínas y pobre en grasas (para hacer descender
el nivel de transaminasas en sangre);
No tomar bebidas alcohólica
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